Nació en un paraíso de rica naturaleza.
Entre el Golfo, los Ríos y las Montaña
En la efervescencia de la república petrolera.
Entre el reventón petrolero y la cima de la producción de cacao, café, pesca y tubérculos.
Nació mi padre a las orillas del río grande,
desprendido de manantiales y cascadas de la montaña.
Cercano a su desembocadura se le unía el Río Claro
Aumentando su caudal y haciéndose navegable por las curiaras de pescadores, herederos de los Arawak y Waraos.
Hasta encontrarse con el apacible golfo, formado por pequeñas islas cubiertas por frondosos manglares, cuna de miles de especies de aves viajeras en el Delta del Gran Turuepano.
El Niño que fue Mi Padre nació del vientre de una hija originaria de apellido Marcano y nombre Borja Francisca. Mujer de cabello largo hasta más abajo de la cintura.
El Padre del Niño que fue mi Padre, un hombre afrodescendiente, campesino jornalero, llegado de Marabal de Irapa.
El Niño que fue mi Padre
fue un hijo natural.
Es decir, con Padre, pero ilegitimo, según el orden clasista que aún permanece.
El Niño que fue mi padre
fue un niño de la Península Oriental, fronteriza con Trinidad.
El padre de mi padre es desentiende de esclavos.
Entonces ellos hija de padres originarios y negro, hijo de esclavos.
Pueblo Paria, es decir marginados sociales. Los Paraiyar del sur de la India que aún seguimos siendo, hasta que la revolución se adentre mas a la historia y reinvidique a los pueblos originarios y nuestros padres afrodescientes de la esclavitud imperial.
El Niño que fue mi Padre hijo único de Borja Francisca Marcano, lo bautizan con el nombre Erasmo Evangelista Marcano. Un solo apellido.
El Padre de mi Padre se llamó Jesús María Aliendres Rodríguez.
Un buen hombre y buen ciudadano.
El Niño que fue mi padre creció en el trabajo desde temprana edad. Sin escuela.
Una vez me dijo, tuve un maestro, de nombre Victor, quien le enseñó a leer, escribir y sacar cuentas, sacar reglas de compañía.
El Niño que fue Mi Padre
un trabajador incansable.
Ya joven entonces trabajo con los comerciantes del café y el cacao del pueblo. Siempre mencionaba al señor Domingo Rivera con quien trabajo como pesador de las franegas de café, que luego cargaba junto a otros obreros a camiones que eran despachados a Carúpano, a los Franceschi, dueños de grandes plantaciones y comercios, oriundo de Córcega, Francia.
Ese joven entonces, que fue mi padre, por su buena ortografía y habilidad para sacar las cuentas, trabajo como dependiente del negocio de los Rivera, atendía a los campesinos productores, llevaba los libros de venta y compras, aprendió a manejar y se hizo chófer.
El Niño que fue Mi Padre
En medio de estos quehaceres conoció a la señorita Magna Elisa Marcano Médina, hija de campesinos que arrimaban sus cosechas al comercio de los Rivera. Y sin mucho pensarlo se fue montaña arriba con varios amigos a pedir su mano a Pedro Jesús González, su padre.
Me cuentan se casaron en la casa de la señora Amalia Zorrilla, enfermera del pueblo, con quien tenía un vínculo muy familiar.
El Niño que fue Mi Padre, está de cumpleaños
El Niño que fue mi Padre hoy cumple 99 años.
Para él estas palabras en reconocimiento a su legado y decirle que vive en nosotros, en esta gran familia que forjó con pulmón propio y junto a Maita.
Paíto te siento como el primer día. Te llevo en mi alma y brotan lágrimas al solo recordarte.
Te has multiplicado en varias generaciones de hijos nietos, bisnietos.
Sigues presente con tú sonrisas y reciedumbre. Resaltamos tus virtudes de buen padre, buen amigo y gran servidor.
Te miro con tú sombrero caminando, tomado de tú mano, por las calles de Yaguaraparo.
Hasta siempre Paíto.
Seguiremos hablando.