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CARLOS RAMOS. POESÍA Y ALGO MÁS

Faltan cinco pa’ las doce

por | Dic 31, 2025 | AUTORÍA

cinco pa las doce
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El dia había transcurrido frío y sereno, no como de costumbre. Eran los dias del mes de diciembre, comúnmente convulsos y agitados. Y éste no parecía un dia cualquiera. A decir verdad, todo ese diciembre se notaba extraño.

Estaba yo sentado en el parque revisando el informe de fin de año que había elaborado para la organización donde trabajo. Absorto en la lectura, observé con asombro y disgusto que torpemente había mezclado asuntos de trabajo con mi vida personal, o con la otra vida. Sí, dentro del informe se dejó colar, con mucho sigilo, entre las tablas que medían el incremento de las ventas respecto al año anterior, el cumplimiento y rebase de las metas planificadas, la captación de nuevos clientes, etc, los fracasos míos, las veces que postergué la visita a un amigo, los libros que no pude terminar de leer, los cafés a medio tomar. En los anexos del informe había una copia de un escuálido estado de cuenta bancario personal y unas cuantas facturas vencidas. Todo un escándalo.

Me llamó la atención un anexo apócrifo, el dibujo de un mar rojizo con una figura de mujer, despeinada por el viento, que jugaba con el ir y venir de las olas. Ignoro de dónde salió ese dibujo y cómo llegó a parar en ese informe. No me ocupé tanto de indagar su procedencia. Muchas otras cosas también ignoro. Una más no es gran cosa.

Divagó en mi mente la posibilidad de corregir o no el informe, si entregarlo así o no. Después de todo yo tengo una sola vida; por qué he de dividirla en dos?. Estoy haciendo un balance de fin de año, por qué he de partirlo en dos?. Una chispa de sensatez me asaltó de pronto. Qué importancia tiene para mi jefe la otra parte de mi vida, la de los enigmas, la de las carencias, la del tiempo consumido en desvelos inmisericordes, la de las trancas del transporte, la del alto costo de la vida, el de los tickets de cine abandonados en el bolsillo de la camisa porque había que trabajar sobre tiempo. No, eso no debe ser contenido en el informe. Tendré que corregirlo.

A mis espaldas, ya el sol había emprendido su terco viaje hacia el otro lado del mundo. Caí en cuenta, casi como en un abrupto despertar, que existe otro mundo, que igual allí podría haber movimientos, enigmas, reglas inflexibles y oscuridades esperando por ese sol que por momentos nos abandona.

Sin darme cuenta, el reloj había avanzado, y con su rutinario proceder nos ha cubierto de noche infinita. Lo miro fijamente e intento pausar su marcha, pero sólo logro dar zarpazos al viento. No me queda otra opción que recoger todo y emprender la carrera: faltan cinco pa’ las doce.


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