(195 años de su viaje a la inmortalidad)
Veamos que nos dice el Doctor Reverend en cuanto a las circunstancias vividas en este fatídico día viernes 17 de diciembre de 1830.
1) Dice Reverend:
“Llegó por fin el día enlutado, 17 de diciembre de 1830, en que iba a terminar su vida el ilustre Caudillo Colombiano, el Gran Bolívar”.
«Eran las nueve de la mañana cuando me preguntó el General Montilla por el estado del Libertador. Le contesté que a mi parecer *no pasaría el día»*
«En efecto, hacia mediodía, cuando vi que se iba aproximando la hora fatal, me senté en la cabecera teniendo en mi mano la del Libertador, que ya no hablaba sino de un modo confuso».
«Sus facciones expresaban una perfecta serenidad; ningún dolor o seña de padecimiento se reflejaban sobre su noble rostro».
«Cuando advertí que ya la respiración se ponía estertorosa, el pulso de trémulo pasó a casi insensible, y que la muerte era inminente, me asomé a la puerta del aposento, y llamando a los Generales, edecanes y los demás que componían el séquito de Bolívar, les dije: *Señores, si queréis presenciar los últimos momentos y postrer aliento del Libertador, ya es tiempo».*
2) PARTE MÉDICO NÚMERO 33
«Desde las ocho hasta la una del día en que ha fallecido su Excelencia el Libertador, todos los síntomas han señalado más y más la proximidad de la muerte».
«Respiración annelosa, pulso apenas sensible, cara hipocrática, supresión total de orines etc… A las 12 empezó el ronquido, y a la una en punto expiró el Excelentísimo Señor Libertador, después de una agonía larga pero tranquila… San Pedro 17 de diciembre a la 1 de la tarde» REVEREND
Inmediatamente fue rodeado el lecho del ilustre enfermo, y a los pocos minutos exhaló su último suspiro Simón Bolívar, el ilustre Campeón de la Libertad Sudamericana, cuya defunción cubrió de luto a su Patria, ¡Ya murió el Sol de Colombia!»
3) La tradición cuenta que el General Mariano Montilla, muy compungido, pierde el control adolorido y desprende el péndulo del reloj de la habitación diciendo: «Si El Libertador ha muerto tu no andarás» Eran ya la 1:05 de la tarde; y allí sigue el reloj todavía detenido en San Pedro Alejandrino, marcando esa misma hora fatal, desde hacen 195 años hasta hoy.
4) Según el gran biógrafo del Libertador Indalecio Liévano Aguirre: «Cuando el médico francés cerró los ojos del LIBERTADOR y le cubrió con la sábana, en aquella habitación, donde se hallaban reunidos los últimos y más fieles amigos del más grande de los Hombres de América, solo se oyeron los tristes y callados sollozos de su fiel mayordomo José Palacios, que apenas lograron hacer más patético aquel silencio, en el cual temblaba el dolor reprimido de Rudos Militares que, para no llorar, apretaban con todas sus fuerzas las empuñaduras de sus sables, ¡mil veces Gloriosos y Victoriosos en las Batallas por la Libertad!»
5) El mismo 17 de diciembre por la noche, el médico francés practicó la autopsia al cadáver del Libertador e hizo dos hallazgos interesantes: tenía una piedra del tamaño de una avellana, en el pulmón izquierdo, y sus 2 nalgas se habían convertido totalmente en dos enormes callos, producto de haber recorrido más de 120,000 kilómetros a caballo «y transitar más distancias, con las banderas de la Libertad, que cualquiera de Los Conquistadores opresores del mundo con las banderas de la tiranía».
6) El médico francés, en su testamento, pidió que se le enterrase lo más cercano al sitio donde murió El Libertador. Y así se cumplió su voluntad: Reverend fue enterrado en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en una habitación contigua a aquella donde expiró su ilustre paciente.
7) Los enemigos de Bolívar y de la Libertad hicieron fiesta en este día 17. Luego el Libertador fue abandonado en Colombia por 12 largos años( ¡Que ingatitud!) hasta que en 1842 el separatista José Antonio Páez, vista la gigantesca fama que había tomado la figura, la obra histórica y el renombre del Libertador, quiso lavar la mancha de su inconsecuencia y solicitó al Gobierno de Colombia la entrega y repatriación de los restos del Libertador, y así se hizo 12 años después de haber muerto *El Libertador del Mediodía de América
8) El peruano José Domingo Choquehuanca le dice a Bolívar frente a frente en 1825, en Perú:
«Quiso Dios hacer de salvajes un grande imperio y creó a Manco Capac. Pecó su raza y lanzó a Pizarro. Después de tres siglos de expiación Dios ha tenido piedad de la América y os ha creado a vos.
Sois, pues, el hombre de un designio providencial; nada de lo hecho atrás se parece a lo que habéis hecho y para que alguno pueda imitaros será preciso que haya un mundo entero por libertar.
*Habéis fundado cinco Repúblicas, que en el inmenso desarrollo a que están llamadas, elevarán vuestra estatura a donde ninguna ha llegado.
“Con los siglos crecerá vuestra gloria como crece la sombra cuando el Sol declina”.
9) José Enrique Rodó el gran escritor uruguayo dice de Bolívar:
«Cuando diez siglos hayan pasado, cuando la pátina de una legendaria antigüedad se extienda desde el Anáhuac hasta el Plata, allí donde hoy campea la naturaleza o cría sus raíces la civilización; cuando cien generaciones humanas hayan mezclado, en la masa de la tierra, el polvo de sus huesos con el polvo de los bosques cien mil veces deshojados y de las ciudades veinte veces reconstruidas, y hagan reverberar en la memoria de hombres, que nos espantarían por extraños si los alcanzáramos a prefigurar, miríadas de nombres gloriosos en virtud de empresas, hazañas y victorias, de que no podemos formar imagen; todavía entonces, si el sentimiento colectivo de la América Libre no ha perdido esencialmente su virtuosidad, esos hombres, que verán como nosotros en la nevada cumbre del Sorata la más excelsa altura de los Andes, verán, como nosotros también, que en la extensión de sus recuerdos de gloria ¡NADA HAY MÁS GRANDE QUE BOLÍVAR!»
10) Manuela, ante la gravedad del Libertador tomó un caballo y galopó hacia Santa Marta, pero no logró llegar a tiempo porque la distancia desde Guaduas a Santa Marta era enorme…Durante la travesía le avisaron que Bolívar ya había muerto y ella, presa del llanto y la desesperación, le dio la vuelta al caballo y se regresó a Guaduas, en donde se dice que un acto de enajenación, de descorazonamiento y de tristeza irresistible, intentó suicidarse haciéndose morder por una serpiente. (después fue desterrada por los enemigos de Bolívar tanto de Colombia como de Ecuador, y fue a morir en medio de la pobreza en Paita, Perú.
Manuela dijo «Vivo amé a Bolívar, muerto lo venero»
11) La última carta que le escribe el Libertador a Manuela Sáenz es el 10 de mayo de 1830, cuando estaba preparando su partida para ir a curarse y a vivir en Europa (no lo logró)
Dice Bolívar:
“¡Mi amor!: Tengo el gusto de decirte que voy muy bien pero lleno de pena por tu aflicción, la mía y por nuestra separación”.
«Amor mío: mucho te amo, pero más te amaré si tienes ahora, más que nunca, mucho juicio.
Cuidado con lo que haces, pues si no, nos pierdes a ambos, perdiéndote tú.
Soy siempre tu más fiel amante….Bolívar”
¡VIVA EL LIBERTADOR DEL MEDIODÍA de AMÉRICA!
¡VIVA VENEZUELA!
¡VIVA SU LIBERTAD y SOBERANÍA!
Mi homenaje en letra y música, en ritmo sangueo, para nuestro Libertador, titulado *Última Proclama*
Canta José Vicent